Cómo conocí a Jeremías.

Hace un tiempo, yendo a la carnicería, me topé en una calle de La Taxonera con un gordito simpaticón que sacaba fotos de la arquitectura del barrio.
Inmediatamente, caí presa de su encanto y lo seguí hasta su casa. Lo espié por la ventana (con los binoculares que siempre cargo, por si las moscas) y desde ese día, vuelvo todas las tardes aunque me pierdo la telenovela de las 3.
En las noches en que su recuerdo me quita el sueño, le termino una bufanda al crochet que le proteja del invierno esa papada que Dios le ha dado.
Tengo la necesidad de crear este espacio para hacer pública mi devoción hacia Jeremías, el taxonero más guapo de la historia.

2 Comments:
Jeremías... Conozco un bombón con ese nombre ¿Será el mismo?
Dorotea
Pues si es adorable, con anteojos más gruesos que el envase de la Pepsicola, es el mismo.
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